¿Quién eres?
He cambiado tantas veces,
que ni yo misma lo sé.
Quisiera entender si este juego de sombras
se trata de reencontrarse
o de reinventarse.
¿Darnos acaso un nuevo nombre?
Creí tener certeza
de quién era yo en este juego,
donde tú no existías,
donde no vivías prendida a mis pies,
siguiéndome a donde sea que voy.
Creía ser una romántica poetisa,
sedienta y hambrienta,
pero cuando se enfría el café,
decido no beberlo.
Silencio.
Este ensordecedor silencio
donde busco una salida
a los días insípidos.
Aún sedienta.
Aún hambrienta.
Te volteo a ver,
de frente.
Entrelazamos miradas.
Entre lágrimas, nos abrazamos,
porque al final,
siempre hallamos claridad
cuando estamos a solas.
Y ahora que te tengo cerca,
tan de frente,
busco en mi libro de transformaciones
quién seré hoy:
¿fuerte y valiente?
¿determinada y resiliente?
No lo sé.
Solo tengo certeza de algo:
aunque otra vez
se enfrió el café,
hoy he decidido beberlo.
Hoy sí.
Porque, así como yo también ardo (ardemos),
a veces también muero (morimos) de frío.
Pero siempre decido (decidimos)
seguir.

Dejar un comentario