Al ritmo de nuestros latidos,
entrelazando piernas y destinos, creamos nuestra danza.
Tensamos los hilos de la fragilidad de lo que no es y jamás habrá sido.
Flotando y danzando en este espacio donde no existe el tiempo y no estamos perdidos,
enredamos nuestras almas, explorando y saboreando la posibilidad de soltar los hilos.
Nos aferramos al ritmo como si nos fuéramos a disolver en un suspiro,
ardiendo entre notas, consumidos en profundas miradas, saboreando el final.
Agradezcamos este vals atemporal,
despidámonos de nuestro mágico y musical cosmos,
lleno de sudor, lágrimas y aullidos.
Vals para un desencuentro

Excelente !!!!
de verdad la rima, la musicalidad, las figuras literarias, sin palabras… es un decir, porque si hay palabras para este trozo de poesía
Sigue escribiendo, lo haces muy bien.
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