Muchos días de estos

Nota: Hay memorias que se sienten más vivas y latentes que el mismo presente

Hoy, recordando a mi abuelo, rindo un homenaje a lo que me dejó al partir:

Un corazón floreciendo y rebosante de amor.

Siempre en mi mente, tu recuerdo me visita.

Lo que se quedó en mis labios, lo que no pude decirte de cerquita.

Lo que quisiera contarte, lo que susurro al viento y viaja al cielo,

certeza de que me escuchas.

Te recuerdo, alegremente llamándome por teléfono para desearme un feliz cumpleaños:

“Muchos días de estos, mijita.”

“Cuídate mucho, mijita.”

Recuerdo tu risa silenciosa,

cómo comías tu pan favorito

y cómo tomabas café.

Cómo te gustaba ver películas en blanco y negro,

cómo disfrutabas la música de Javier Solís,

“Sombras nada más…”

Cómo me cuidabas —

cómo nos cuidabas a los tuyos.

Un buen sorbo de tequila para festejar.

Nos acompañábamos para cenar.

Pisadas ligeras,

brazos siempre abiertos al llegar a tu puerta.

Cuando te fuiste,

dejaste una semillita en mi corazón,

que cada día, cada año, fue creciendo

hasta florecer… y florecer.

Hoy mi llanto es por ti,

por lo que no pude preguntarte,

por lo que no pude saber de ti,

regando la semilla que plantaste en mi,

llenando mi corazón de todo el amor que dejaste al partir.

José Elías.

Abuelito.

Tito.

Eres mi luz en las noches de penumbra,

el recuerdo dulce

de un abrazo de paz.

Me hicieron falta muchos días de estos, muchos días de ti.

08-01-1935 – 16-10-2016

Dejar un comentario

Web construida con WordPress.com.

Subir ↑