21 K

Por: Miroslava H. Mendoza

Llegó el día, el día para el que tanto me preparé. Después de madrugar cada sábado a las 5:45, esos  sábados de distancias largas que dejaban sedienta, hambrienta, piernas adoloridas y el cabello despeinado, el momento que tanto esperé por fin llegó.

Hoy 19 de noviembre  corrí mi primer medio maratón, 21 kilómetros llenos de emoción, cansancio y pasión. Hoy quiero compartirte mi experiencia.

Me levanté a las 5:10 de la mañana, no pude dormir tan bien, la ansiedad me comía viva no quería quedarme dormida para mi carrera. Llegamos al lugar en donde sería la carrera y me percaté de la unión y carisma de los corredores. Todos con caras felices, todos saludándose, todos motivándose. Es increíble como la pasión por este deporte une a tantas personas, personas increíbles, llenas de chispa de vida, llenas de buena vibra.

Lo importante para mí era vivir la experiencia, el tiempo que me tomaría terminar  salía sobrando. Quería sentir lo que tanto me describían cuando corrían su primer medio maratón, quería sentir la adrenalina, quería sentir esa emoción. Así que llegó la hora de ponernos en la meta, me sentía nerviosa pero sabía que estaba lista.

Lo que nunca te dicen explícitamente es que al igual que  entrenas a tu cuerpo para  tener resistencia y fuerza, tienes que entrenar a tu mente para que no se cansé y no te llene de pensamientos. El primer pensamiento que se me vino a la mente cuando comenzó la carrera fue “¿Qué haces aquí Miroslava? hace frio, es domingo, mañana es día festivo y tu viniste aquí a someter a tus piernas a tanto dolor”.  ¡Claro que pensé todo eso! sentía las piernas entumidas pero sabía que si no corría viviría con el arrepentimiento toda la vida.

Ya que era mi primer 21k, obligué a mi coach a correrlo conmigo, cuando digo mi coach me refiero a mi mamá, la persona que me inspiro a realizar este tipo de locuras. Para el kilómetro 9 ya mis piernas por fin habían reaccionado, mi mente se había despejado, en ese momento ya nada importaba, éramos el concreto, mis piernas, y yo, nada más, me sentía ligera, relajada, estaba presente en ese momento, era único, era mi momento.

El ir corriendo junto a un tumulto de personas fuera de su sano juicio como tú, te hace sentir parte de algo grande, algo increíble, en esos momentos no importa tus creencias, profesión, edad, nada, todos seguimos una misma pasión, una misma ambición. El ir en el trayecto y ver como se animan unos a otros , como personas en las calles gritan “¡ánimo ya no falta nada!” y tu bien sabes que te falta todo pero  sientes  esa alegría, esa motivación y todo este te hace sentir vivo, te hace seguir dando todo de ti.

En el momento en que llegué al kilómetro 17, mi mente sabía que solo faltaban 4 kilómetros pero mi cuerpo ya se sentía cansado, de eso es lo que hablaba cuando decía que correr conecta tu cuerpo, mente y espíritu, en esos momentos necesitaba que mi mente y espíritu motivaran a mi cuerpo a seguir. Así que mi mente me empezó a ayudar; recordé todo mi progreso, todo lo que había hecho para llegar  a este día, cada sacrificio, cada dolor, recordé porque había empezado y que detenerme no era opción. Me sentía una guerrera y esos 4 kilómetros era mis obstáculos listos para ser enfrentados. Respiré hondo y mi mente comenzó a formular una serie de frases , estas frases me recordaban porque hace un año comencé.

Estas fueron algunas :

Correr me hace ser yo, me hace sentir viva

Correr me libera, me enamora más de la vida

Me gusta sentir adrenalina  y sonreír mientras corro,

Corro porque puedo ser yo misma y no existen prejuicios

Corro porque un día me dijeron que yo no podía

Corro porque sé que puedo lograr más cada día

Corro porque un día creí ser débil pero cada vez soy más fuerte

Corro porque solo miro hacia adelante y no hay marcha atrás.

Estas frases me llevaron al final, me ayudaron a recuperar el aliento y a seguir corriendo sobre esas subidas que causaban ardor en mis piernas.

Sin darme cuenta, lo logré, llegué a la meta, completé mi primer 21k, con las manos congeladas, no sentía mis piernas, pero también con una sonrisa que nadie podía quitarme.  Es impresionante lo que tu cuerpo, mente y espiritu pueden lograr si crees plenamente en ti.

 

Hoy viví una experiencia increíble.

Quiero agradecer al grupo de corredores “Gusanito Runnners”, que me motivaron a  llegar hasta aquí (aunque ya me están tratando de convencer de correr el 42k)

A mis amigos y familia por todo su apoyo, amor y buenas vibras.

Pero principalmente quiero agradecerle a mi entrenadora oficial y corredora favorita: mi mamá, sin ella no hubiera salido de mi sano juicio y no hubiera empezado a correr, sin ella ya me hubiera rendido, sin ella no hubiera logrado mi objetivo.

Espero y tengas un domingo increíble así como el mío.

Que este día este lleno de amor y luz.

 

“Si soy libre es porque siempre estoy corriendo” – Jimi Hendrix

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