Las Huellas de Cookie

Cookie es mi perrita, una chihuahua peluda. Pesa 1.5 kg, mide casi 30 cm y comparte su cumpleaños con una de mis hermanas. Lleva 14 años en este plano. Conocí a Cookie cuando yo tenía 12 años. Llegó a mi vida cuando yo era una niña y ella tenía 6 meses. Se decía que tuvo una infancia difícil, donde luchaba por tener comida. Por eso es muy defensora de lo suyo y de los suyos. Las dos apenas comenzábamos a experimentar un poco más a profundidad la vida.

Es refinada y a veces no tanto. Su hobby es jugar a encontrar algún manjar en la cocina mientras alguien cocina. Es cariñosa, consentida y un tanto chiflada. Ella eligió el cuarto donde duerme por las noches y decide cuándo es momento de que se le lleve a sus aposentos. Cookie es muy juguetona. Para sus 14 años, tiene una energía tremenda. Siempre saluda a cada miembro de esta casa como si se hubiera ido un mes después de que regresamos y entramos por la puerta principal. Sabemos que Cookie nos recibirá. Los repartidores de Amazon pasan por un filtro de inspección en mi casa, ya que esta pequeñita hace sus labores de perro guardián (simplemente le gusta el chisme).

Hace 8 años tuve la oportunidad de crear un lazo profundo con Cookie. La bauticé “Mi Copito”, porque cada vez que pasan los años, sus manchitas café clarito se van cubriendo de blanco. Ella es símbolo de que se puede envejecer de una manera bella, delicada y sabia. Cookie es una perrita extremadamente fuerte (sus doctores no me dejarán mentir). Ha vivido unas cuantas batallas ahora que ya es un poco mayor, pero cada una de ellas las ha sobrellevado como una verdadera guerrera. Hoy me doy cuenta de lo mucho que me ha enseñado Cookie y del amor incondicional que guarda dentro de su enorme corazón.

En esta última batalla que sobrellevó la pequeñita, recuerdo cómo la veía a los ojos intensamente. Dentro de nuestras miradas, ella me decía que iba a luchar por mí, que iba a estar bien por mí. Puede parecer descabellado o difícil de creer lo que acabo de describir, pero ya existen muchos estudios que respaldan el vínculo tan grande que se forma con nuestras mascotas. Y si tú que estás leyendo esto eres dueño de alguna mascota, me podrás entender.

Últimamente, yo he tenido mis propias batallas que enfrentar. Ha habido días en los que he querido tirar la toalla, en los que me he cansado de luchar. Pero ahora que Cookie regresó de una de las suyas, que mientras escribo esto se ha paseado debajo de mis pies para su masaje del día y toma su siesta, me dice que en ella existe resiliencia y que nunca se ha rendido, aunque se haya cansado una que otra vez. Su corazón aún late fuertemente por los que ella ama, y sus ganas de vivir son inmensas. Así que hoy seguiré levantándome para seguir sobrellevando esas luchas internas y obstáculos del día a día. Tengo una fiel acompañante aquí conmigo que me ha recordado que cuando se necesita luchar, hay que hacerlo con todo lo que llevamos dentro, con miedo, pero con valentía. Ya después tendremos tiempo de dormir una siesta y comer las sobras de la cocina.

Cookie ha crecido conmigo. Ella me ha acompañado en muchas etapas de mi vida, y ahora me toca a mí acompañarla y cuidarla en esta etapa, su vejez. Sé que cuando esté lista para despedirse de mí, me lo dirá, nuevamente con una mirada y con nuestros corazones estrujados.

Hoy sé que en su camino, Cookie ha ido dejando sus huellas en muchos corazones en estos 14 años, y que lo seguirá haciendo para siempre. Seguirá sorprendiendo a doctores, recibiendo a cada persona que llegue a su casa con inmensa alegría y será la perrita más experta en olfatear cocinas.

Quisiera también hacer mención honorífica a mis otras compañeritas, Romy y Nicky, mi husky y mi pseudo pomerania (esa es otra historia), que llegaron a añadirse a la familia unos años después. También son las mejores compañeras. La vida es más divertida y mejor con esta tercia perruna.

Con mucho amor para Cookie y los que la amamos,

su compañera y poetisa viajera,

Miroslava.

Un comentario sobre “Las Huellas de Cookie

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  1. Gran homenaje, no sólo a tu mascota, sino todos los animalitos que nos acompañan a entender mejor la vida.
    Son quienes nos escuchan sin opinar ni juzgarnos. Nos aman como somos. Son una excelente compañía, y muchas veces la mejor.
    Gracias por compartir.

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