Frágiles cristales cubren mi cuerpo,
se astillan con los roces de las tormentas otoñales
y caen en pedazos abriendo grietas en mi piel.
He sentido deshacerse la armadura
que creía inquebrantable,
dejándome desnuda frente a la incertidumbre,
un invierno feroz consume mi corazón.
Ya no me reconozco en nada,
ni siquiera en ojos ajenos.
Las palabras saben distintas —
a veces ya no me saben a nada—,
y mi propio silencio apaga el fuego
que un día incendió mis venas.
Hoy siento que me estoy extinguiendo,
tal vez mañana de mí broten raíces,
tal vez necesito apagarme hoy
para reavivar la luz
que aún se cuela entre mis huesos.
Y así cubierta de este invierno
de estos escombros brotarán alas,
y así, volando y brillando,
volver a nombrarme,
reconocerme en las flores que brotan de los cerezos,
y recuperar mi voz,
canto de lo que ya no pude contener
ni callar
volviendo de esta tormenta llena de espirales de ceniza
mi renacer.

Bellas letras.
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Gracias, Enrique! Bienvenido a Mente en Letras!
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Excelente
Cada VEZ MEJOR Y MÁS PULIDA LA LETRA Y LAS FIGURAS DE PENSAMIENTO. Adelante!!!
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