El ego ¿Nuestro gran adversario o Maestro interior?

October 27, 2016|Miroslava Herrera

 

Cuando escuchamos hablar de la palabra ego, lo primero que se nos viene a la mente es la definición que conocemos desde tiempos remotos que es: valoración excesiva de uno mismo.

En la teoría del psicoanálisis de Freud este se refiere a que el individuo se reconoce como Yo y es consciente de su propia identidad.

Pero hablemos del ego una perspectiva espiritual. En distintas religiones, maestros como Buda, Mahoma, Jesús, definen el ego  como una parte más de nuestra alma, ya que como seres de Luz y energía que somos tenemos un balance en nuestro interior, en donde una parte está llena de Luz, como en un vasija y por otro lado esta, el ego esa parte con ausencia de Luz, con oscuridad. Al hablar de oscuridad lo podemos percibir como algo malo, pero es una parte necesaria en nosotros para poder convertirnos en seres de Luz completamente, ya que es parte de nuestra dualidad.

El ego es la parte en nuestro interior, es esa parte que todos llevamos dentro, que podría denominarse nuestra parte oscura. Es eso que podríamos llamar, defectos, antivalores, pensamientos negativos, y todos aquellos sentimientos que de alguna forma nos impiden nuestro avance hacia la Luz.  Cuando necesitamos levantarnos de situaciones de gran dificultad,  cuando fracasamos, el ego siempre está ahí haciéndote sentir vulnerable, insuficiente, dejándote caer en la depresión y en la ansiedad. O puede ser todo lo contrario cuando te vuelves exitoso y dejas que el poder te consuma también es tu ego hablando, haciendo de las suyas, somos nosotros mismos sucumbiendo a las adversidades, apagando la Luz de nuestro ser con nuestra otra mitad, la otra vasija. Cuando crees todas estas cosas, sacrificas tu alegría.

Pero, ¿Por qué nunca habíamos conocido esta perspectiva? porque como seres humanos, día con día buscamos la satisfacción del alma en fuentes externas, solo vemos la televisión, idolatramos artistas, intentamos tener una figura perfecta, en fin una inmensurable cantidad de cosas que hacemos hoy en día para satisfacer “nuestras necesidades”. Estamos embebidos en nuestro mundo, tratando de satisfacer nuestros deseos más banales y  no nos damos el tiempo para detenernos un momento, y cuestionarnos, y si lo hacemos no profundizamos, solo preguntamos ¿Por qué estoy aquí?  Y no ¿para qué estamos aquí? No tratamos de llenar  de Luz  nuestro interior, y por lo tanto el ego nos controla.

Entonces, ¿Para que existe el ego en nuestro interior? ¿De qué manera pudiésemos utilizar el ego a nuestro favor para combatir  los efectos negativos que tiene en nosotros? Solo valoras algo a través de su ausencia.  Somos capaces de sentir sentimientos de amargura, desolación, desesperación, infelicidad a partir de los momentos de felicidad y plenitud que hemos vivido, podemos comprender nuestra parte oscura gracias a nuestra Luz. Debido al ego logramos resurgir de las pruebas a las que nos enfrentamos día con día, ya que nos levantamos a luchar porque queremos alcanzar la felicidad y llenar nuestra vasija de Luz y energía para llegar a un estado de paz y equilibrio porque la única manera que tenemos para dominar el ego es la paz interior , ese equilibrio que se logra con el autoconocimiento.

 

 

Hoy en día los seres humanos, nos sentimos dueños de todo, nos creemos dueños del mundo y merecedores de la infinita felicidad, y claro merecemos ser felices, pero tenemos que enfrentarnos a la vida, dejemos  de pensar que los sucesos que nos acontecen son injustos, y que no deberían de estar pasando. Cuestionamos el porqué de todas las situaciones a las que debemos enfrentarnos y no preguntamos  para que, debemos dejar  de victimizarnos y cegarnos a la realidad , ya que esta es una forma de dejar que el ego te consuma, día con día.  Nos rendimos ante las adversidades, y nos quedamos sufriendo viendo como la vida pasa, en vez de levantarse, luchar, darlo todo y poder decir ¡lo superé! Eso es lo que nos  lleva a la felicidad, el poder decir pude salir de oscuridad, logré llenar mi interior de Luz.

 

Entonces ¿Qué debemos hacer para que nuestro ego no nos controle? Tratar de siempre ir caminando hacia la Luz, recordando que los caminos difíciles y oscuros son obstáculos que se nos presentan para sacar lo mejor de nosotros mismo. De cada experiencia negativa podemos obtener herramientas que nos harán más fuertes y capaces de superar cualquier prueba, la clave está en que cuando nos sintamos agobiados por las adversidades de la vida, recordemos que lo entregamos al universo es lo que vamos a recibir. Da amor para recibir para recibir amor, no juzgues para no ser juzgado,  ayuda a los demás desinteresadamente, a final de cuentas comprendí que si cada uno de nosotros ponemos nuestro granito de arena al compartir nuestra Luz, el mundo cada día será un mejor lugar para vivir.

El  Brihadaranyaka Upanishad nos dice  Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa. Tal como es tu deseo es tu voluntad. Tal como es tu voluntad son tus actos. Tal como son tus actos es tu destino.

 

 

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