La piel muerta de mi herida se va soltando
se desprende la costra que hace días supuraba
cae como polvo tras el derrumbe
recorriendo los recuerdos del lugar que habitó
cuando aún estaba anclada a mis tejidos
va cediendo su espacio a la piel que comienza a brotar
Tierna como un durazno, se asoma debajo de los escombros
cruza miradas con una cicatriz cercana
se saludan
como dos extrañas
Aún expuesta,
aún frágil,
siente el rasguño
la fricción que la llevó a sangrar
resquicios de recuerdos quedan prensados en las marcas
desconoce su origen
Caricias que arden
la piel se tensa,
la herida insiste en avanzar,
seguir su cauce
y cerrarse.

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